En Agosto del 2014 para poder pagar la renta de mi departamento comencé a rentar un cuarto en Airbnb y así seguir trabajando en lo que se convertiría en Aliada. Días mas tarde, llegó David Perez, un completo extraño que venía a trabajar para Endeavor México. Antes de eso, yo no conocía Endeavor, pero como todo en Aliada, nada pasa por accidente.

David me compartió que Endeavor era una organización global que lidera un movimiento global para detonar un mayor crecimiento económico. Que seleccionaban cada año a los mejores emprendedores de alto impacto alrededor del mundo para cambiar industrias y, así, cambiar el rumbo de países. No tengo que redundar en este tema para explicar lo emocionado que estaba de conocer Endeavor.

Meses más tarde, fue el mismo David que nos recomendó para empezar el proceso. Fue así que conocí a Daniel Lacy, nuestro account manager y, ahora un gran amigo. Recuerdo como si fuera ayer el día que entré por primera vez a sus oficinas. Por mas que están ubicadas en Santa Fé, al abrir la puerta, me sentí inmediatamente en Silicon Valley.

A través del proceso, que no fue nada fácil, fuimos siendo entrevistados por distintos mentores. Lo que no me estaba dando cuenta, es que no era solo un proceso de selección. De cada persona que nos entrevistaba, entre ellos Rodrigo Mayo (Principal en Bain & Company) y John Farrel (Director de Youtube Latam), nos dejaban con preguntas claves que nos ayudaron a madurar nuestro modelo de negocio y convertir nuestro proyecto en una empresa.

Así, después de 5 entrevistas, por fin y con mucha emoción nos notificaron que habíamos sido seleccionados para presentar nuestro proyecto en el Panel Nacional de Endeavor en marzo.

En este panel conocimos a gente impresionante que nos hizo ver nuestro modelo en tela de juicio y blindar los riesgos que no habíamos visto en los meses que estábamos operando. Fueron 3 paneles distintos, con líderes de distintas industrias que después de una buena deliberación nos seleccionaron para presentar en el International Selection Panel. Para este entonces, seguíamos siendo Ana Isabel, Guillermo, Alex, yo y sólo 30 Aliadas.

Viendo hacia este momento, veo que sin este proceso, no nos hubiéramos puesto las pilas en la dirección correcta y no hubiéramos tomado las decisiones que nos ayudaron a formalizar nuestra empresa. Gracias a este proceso, en el camino logramos levantar capital de tres fondos institucionales que han jugado un papel clave en el crecimiento de nuestra empresa. Entre ellos se encuentran Dila Capital (liderado por un gran emprendedor, Alejandro Diez Barroso), Capital Invent (liderado por el fundador de metroscubicos.com y emprendedor Endeavor) y Variv Capital (el fondo de MVS).

Después de cerrar nuestra ronda, seguimos trabajando para crear mas oportunidades para las mujeres mexicanas y cumplir con nuestras metas propuestas por los mentores que nos entrevistaron en el Panel Nacional. Pasaron 7 meses de trabajo duro, en el cual siempre sentimos un apoyo incondicional de Daniel, Vincent y Pilar en cumplir estas metas. Fue en noviembre que nos avisaron que estábamos listos para presentar en el International Selection Panel que se llevó acabo la primera semana de diciembre aquí en la Ciudad de México (por primera vez en México después de 5 años). Para este momento, habíamos prestado más de 40,000 servicios en toda la Ciudad de México.

El panel de selección estaba compuesto por la gente mas picuda que jamás había conocido. Debo admitir que esto era muy emocionante, pero también muy intimidante.  Entre nuestros panelistas estaba Peter Kellner, cofundador de Endeavor Global y fundador de Richmond Global; Arvind Rajan, VP de LinkedIn y el encargo de expandir Linkedin por todo Asia; Maura O’niel, profesora de emprendimiento en Stanford, UC Berkley y emprendedora de 4 compañías con exits increíbles; Javier UIecia, director de Bullnet Capital; Adam Grossman, fundador de The Alta Fund y, por último, por uno de los empresarios mas exitosos del país, Eduardo Garza.

Fueron tres paneles distintos, en los cuales entrevistaron a Ana y a mi durante una hora con sabiendo que para ser seleccionados, tenían que decidir de manera unánime darnos la bienvenida  a esta gran red cambio.

Sin saber que pasaría, con el simple hecho de sentarme enfrente de estas personas, ya habíamos recibido suficiente feedback para realizar mas experimentos dentro de Aliada para el siguiente año. Sin lugar a duda, de las experiencias mas enriquecedoras que me ha tocado vivir a mis 27 años.

Al día siguiente, quedamos de vernos en el hotel del evento a las 5:30 PM para saber los resultados. Obvio, esa noche no dormí.

A las puras 5:30 entramos mi socia y yo al hotel y cruzamos mirada con Daniel. El sólo levanto el pulgar y comenzaron a salir lagrimas de la felicidad mas pura que he sentido: Aliada era ahora parte de la familia de Endeavor Global.

Viendo hacia atrás veo lo difícil que ha sido el 2015 para llegar a donde estamos. Fuimos rechazados por muchísimos fondos, vivimos decenas de noche sin dormir, escurrimos incontables lagrimas de frustración, cientos de experimentos fallidos hasta el punto de quedarnos sin dinero para pagar una quincena.

También vimos crecer nuestro equipo de 4 jóvenes con hambre de cambio a 14 jóvenes talentosos con el compromiso de crear el México que queremos. Vivimos crecer la comunidad de 8 Aliadas en Enero a 257 y de 80 clientes a 4320 durante este año. De no poder pagar la renta y las quincenas a una ronda de arriba de 14 millones de pesos. Todo esto no hubiera sido posible sin Daniel y todo su equipo: GRACIAS ENDEAVOR.

Ahora, terminando el año, como Emprendedores Endeavor Global, no sólo sigo sintiendo muchísimas dudas, sino estoy sintiendo una responsabilidad con mi gente y con mi país más profunda. Sé que me falta mucho por ser, por crecer y por hacer. Pero, a diferencia del diciembre del 2014, este diciembre no estoy solo. Me siento acompañado por una comunidad vibrante y listo para darle la bienvenida al 2016 y darlo todo. Porque no ha sido fácil, pero no soy el mismo que empezó el año. En Aliada vamos con todo. Venga lo que venga, después de vivir lo que hemos vivido, sólo puedo decir ¡Para atrás ni para tomar vuelo!